Poemas

 

El extranjero

Un ave cruza el escenario, se pierde en el aire. ¿Qué es el aire?. ¿Qué es el fuego?.
¿Qué es la vida?. Si hay vida ¿hay no vida?. Vida vid vil vodevil. La mujer arrastra
sus pies por el decorado, tropieza, se endereza, continúa. Zarza ardiendo entre los
colmillos del zorro cazorro. Lluvia azotando los cristales. Agua que lava lavando,
agua que limpia limpiando, agua que llora llorando,agua saliva salivando.
Agua aire fuego delego ego relego.
                                
                      -¿Por qué balbuceas de ese modo, mujer?, dice el extranjero

Platón ¿da al poeta derecho a ciudad?. El desterrado se refugia en el escenario.
Espacio donde brotan secretos, enigmas e historias, todos diversos
a los de ellos, los lugareños. La historia se repliega para el extranjero.
El desterrado siempre observa.

                                               Ulises observa.

Una lágrima cae de su ojo izquierdo, salpica el suelo que pisa. Lágrimas acarician
pestañas. Mudas presencias en las nuevas tierras. Párpados caídos, ojos entornados,
pupilas arañan imágenes en la hierba. Se cruzan, se reproducen, se multiplican.
Ulises sueña Ítaca, Ulises se hechiza con Circe, Ulises en las redes de Calipso,
Ulises rodeado de sirenas, Ulises aprende los enigmas de Troya, Ulises llora a la
distancia la muerte de su madre, Ulises olfatea el sabor de Penélope y de Ítaca.
Sus mares, sus árboles, sus duendes.
                                  
                                    ¿Cuál es la frontera entre tu tierra y la mía?

Tu lengua eres tú, ella te cincela, dibuja tu rostro que se yergue sobre el escenario.
Un rostro que los lugareños ven, sus ojos desenfocan tus facciones. Cuando hablas,
percibes sus miradas intentando descifrar lo que dices, extranjero.Tu presencia emana
olor a otras tierras, extranjero. Tu presencia, un rostro que ellos pintan con su lengua,
extranjero. Pero tú clavas tus garras en tu tradición poética y a medida que pasan las
lunas le sumas tradiciones de los suelos que pisas.

            Debajo de ese secreto mestizo indio/negro/blanco
                                                                                                        te escondes.

Te escondes en el escenario cuando sientes que no entienden tus palabras.
Bella locura el lenguaje, el lenguaje desatado trotando entre cactus y desiertos.
Magma hirviendo. La lengua es el origen. La lengua ES en el destierro. Cae el
telón. Tu lengua se alza y te levanta en espirales, te acuna, te susurra, te canta
en los aromas de la infancia, allí en la pampa, cuando el sol se incrustaba con
fuerza entre los teros de la laguna.

                                    ¿De qué color es tu piel, extranjero?

¿Desde qué lugar de la periferia escribes?. Sin embargo ahí, en la periferia, en
el escenario donde habitan los marginados, encuentras tu centro, extranjero.
Pasolini lo sabía         
                                  Camus lo sabía

 

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