|
El ritmo
Si yo araño y tropiezo, si cojo una palabra, si produzco una herida en laescritura
¿atravesaré la superficie?. Ningún buzo ha encontrado la llave del fondo del océano.
Se sumergen, escarban en la arena, dibujan ojos a la oscuridad, arrancan hierbas,
deambulan de un lado hacia otro, y vuelven a bajar, vuelven a bajar, vuelven a bajar.
Día tras día. Año tras año. Década tras década. Siglo tras siglo. La llave no aparece.
Yo te espero al final de este verso. Yo te espero, lector, para copular juntos en el placer
del agua. Para cabalgar entre palabras río abajo con brío, atravesando y destruyendo
imágenes, espejismos.
La clave ¿está en la música?
Busco el ritmo, me aferro a esa tabla, náufrago que baila al compás de las olas.
El agua aletea, allí, en la línea del horizonte, esa línea donde te hamacas, lector.
El viento canta con sus aullidos de lobo, el viento canta, pájaro de isla lejana. Crece
crece dice la voz de la soprano. Crece y eleva tu sonido entre árboles. Gorriones
en coro contestan. El silencio y sus grietas. Las voces, en la noche. Ven, lector,
acércate, dame tu mano y escuchemos esa música, música del vientre de la tierra.
Escucha la música. Sólo la música
¿Qué sería del universo sin ritmo? ¿Qué sería del lenguaje sin ritmo? ¿Qué sería
del cuerpo texto sin ritmo? Palabra Palabra. Choque de dos universos, saltan chispas,
explosión. Violencia. Pasión. Catarata en las sinuosidades del agua. Catarata que galopa
y se entrecruza bajo el arco iris, echando humo. Fosas de dragón. Humareda en espiral.
Y río día por el universo clama Huidobro entre la selva noche Huidobro, me doblo
me doblo
me doblo
Cita de Blanca Varela
|