|
El tejido
La araña crea saliva. Estira un hilo, lo entrecruza con otro, siente que se queda sin saliva,
sacude su cuerpo para gestar más y continuar su tejido. Se aleja un tanto, ve como la luz
atraviesa sus hilos, y con su boca mueve uno, apenas, lo indispensable. Quiere un diseño
más circular. Sus patas continúan arrastrando otro hilo, va delimitando su espacio, con
sus silencios, su ritmo, su aire. El hilo pesa. Ella tropieza, está a punto de caer, se recupera
y continúa su tejido, texto, los hilos van formando una red. La respiración de la tejedora
se enturbia. Dobla sus patas, descansa, y así, en sueños, gesta saliva en su interior.
Duerme Can Nü duerme
Gui Jujing diseñó a Can Nü¨en la China del siglo XIV. Can Nü, la araña, la tejedora,
presente en todos los tiempos y, en todos ellos, su creación. El tejido, el texto.
La araña, obrera incansable, se despierta. Y arremete con fuerza, con las patas
del lado izquierdo, pega hilos acá y allá, luego se vuelca sobre el derecho.
El entramado toma forma, cobra voz. Ella comprueba si la tensión, ritmo, tiene
cuerpo, flexiona sus patas, la tela de araña aguanta la embestida. La araña pasea
con sus ojos por su tejido/ texto, recorre uno por uno los hilos, juntos forman
un tapiz. La luz se filtra entre su tejido/ texto, y cansada de construirlo, después
de varios soles y varias lunas, la araña se deshace entre los hilos del tejido, texto.
El texto devora a su presa
Duerme Can Nü duerme
el tejido
aletea en el universo
|