Rapsodia en el viento
hablo con mi voz escindida
hablo desde mi perfil exiliado nombrándote
dame tu luz dame tus sombras
habita mi sabor a llano y membrillos
¿la orfandad nace del vacío?
abro mi voz abro mi pecho
háblame de aquel lugar
dónde la niña jugaba
en las melodías del trigo
soy de una tierra
donde las piedras
cantan desde el fragor del origen
soy de una tierra
donde brillan los rostros
de mis padres
en el verde del llano
-¿y ahora qué?
dice el moribundo
mirando su rostro en el espejo
mientras espero
en la orilla de los 50
camino en la cuerda como equilibrista
esquivo los años
se enredan uno a uno en los tobillos
-oh! La vejez es un mito- piensa Emily Dickinson entre las dalias
de su casa de Amherst en 1850
-una trampa que no deseo- escribe con manos ávidas
Sylvia Plath en 1960
¿alguien sabe algo más allá de la muerte?
busco habitar las aguas
no te vayas no me dejes
soy nada
soy hierba soy rama
ámame
húndete en el sonido de otra piel
peregrinos de una colina donde aúllan los vientos
se pierden las gaviotas
en su necesidad de encontrarse
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