El imperio de la palabra
la boca seca al sol calcinante
y esa sed, esa espantosa sed
que todo lo provoca
Martha Cardozo, La fortaleza en llamas
A vos, consejera, interlocutora
Desde mi desaliento al tuyo
entre esos dientes que todo destrozan, el silencio
adueñándose de ojeras, uñas, serpientes, las aguas
que ahogan las luces de la inocencia, la desnudez
de la muerte implorando su mendrugo de pan en
patios adolescentes, las palpitaciones que animan la
llama del desvarío
quizás sea tiempo de devolver el origen a la palabra,
de callar a los que viven la poesía como ciencia, de
escarbar la matriz de la tierra y plantar el aullido
salvaje que enclaustre al abismo en su cueva
y desvestir la noche de sus miedos y creer que la
oscuridad abandona la sangre de las pupilas y el
vacío cubre su garganta con el grito luminoso de
Bach y los hechizos salpican al pensamiento con la
furia de Exu
somos el feroz rugido de un león en su despertar
hambriento de imperio y de alimento
Desde mi desaliento al tuyo
brindemos en la fiesta que borre el escarnio de la
muerte
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