|
Sangre del Poema
Los pasos
El tiempo
Las muertes diarias
El lecho vacío
El desgano matutino
La eterna lucha
alimentos del poema
que, al rozarlos,
beberlos, bautizarlos,
pierden su llanto ronco,
se iluminan
y nacen en la melodía
de la infancia,
esa mirada ardiente
donde te reconoces,
música que celebra
tu danza endemoniada
en este, el ambiguo desierto
|